Tampoco se esconde debajo de la cama para picar, como dice el sabroso merengue de Johnny Pacheco que popularizó Celia Cruz.
El guabá pasa el día escondido entre la hojarasca y las piedras, para salir por la noche en búsqueda de insectos y otros animales pequeños.
Su preferencia por la oscuridad lo ha llevado a invadir las cuevas, donde abunda y es fácil observarlo en las paredes. Sus principales presas son cucarachas y grillos.
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