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27 dic 2025

Myxomycetes: "Hongos" que reptan

 ¡Dios mío, que reviven los muertos! 
Desconozco si hay alguien que siga visitando este blog después de tantísimos y dilatados años, pero en tal caso, he de anunciar que por fin, más de una década después de la última entrada, me he visto cautivado e intrigado por un tema lo suficientemente interesante para considerarlo merecedor de mi atención. Una vez llegado al fin de este preámbulo (re)introductorio, vayamos al grano con el tema de hoy, ya saben que si un asunto descubierto me ha hecho volver de la entropía en la que se encontraban estos lares con la intención de limpiar el polvo y reanimar lo fallecido, algo interesante debe ser, eso seguro.

Vayamos a nuestros protagonistas de hoy, los rarísimos "hongos muscilaginosos", tan particularmente exóticos, aquellos pertenecientes al infrafilo Myxomycota, los mixomicetos. Habrás notado, querido lector, que me he tomado la molestia de usar comillas cada vez que menciono la palabra hongo para referirme a estos seres, y no es para menos; porque ¡lejos de pertenecer al reino Fungi, en realidad se trata de miembros ameboides de Protistas que forman grandes agregados!

Fuligo septica
Trichia
(Commons, Autoría de Jean-Jacques MILAN, CC BY-SA 3.0)

A diferencia de los hongos verdaderos, los mixomicetos son organismos ameboides fagótrofos (en vez de liberar enzimas digestivas al exterior, fagocitan células menores y sustancias nutritivas mediante vacuolas llenas de enzimas) ¡y están dotados de movimiento! Imagina por un momento un moho húmedo, gelatinoso y que va reptando lentamente, devorando todo lo que estima digno y sintetizable a su paso. ¡Sin duda alguna algo pesadillesco, pero también fascinante de comprender! Esto lo consiguen gracias a su agregación en grandes masas polinucleadas, pero sin divisiones internas, los llamados plasmodios, que, gracias al flujo controlado del citosol, son capaces de desplazarse. Veamos el ciclo vital de los mixomicetos, porque es clave para entender la formación de los plasmodios.


  1. Primero, las mixosporas, que poseen gran capacidad para protegerse durante largos periodos de tiempo, germinan en el agua o sustratos húmedos
  2. De estas esporas se originan o bien mixamebas uninucleadas y desnudas, o mixoflagelados, con 2 flagelos presentes, uno de los cuales es prácticamente vestigial o está completamente ausente, y en caso de perder ambos, se transforma en una mixameba. 
  3. Estas mixamebas o mixoflagelados se fusionan en pares (plasmogamia) para posteriormente sufrir una fusión de sus núcleos, la llamada cariogamia
  4. Este cuerpo, ya diploide, sufre una gran cantidad de divisiones nucleares, formando los ya mencionados plasmodios, que a la vez pueden fusionarse entre sí. 
  5. A continuación, y bajo condiciones exógenas todavía escasamente estudiadas, se desarrollan por desecación de partes del plasmodio los cuerpos fructíferos, formados por un peridio, de pared a menudo calcárea, un pedicelo que puede prolongarse como columela en el interior del esporangio, y un sistema de fibras denominado capilicio
  6. Dentro de estos, masas polinucleadas del plasmodio se fragmentan, formando tras un proceso de meiosis, en el que cada espora termina con 4 núcleos haploides de los que se eliminan todos salvo uno, las mixosporas, que posteriormente continuarán el ciclo vital.

Como se mencionó antes, los plasmodios son capaces de reptar mediante el control de la presión hidrostática de su plasma, formando un frente de avance en la zona anterior donde el citoplasma es más denso, mientras que la posterior se deshace en una red de cordones separados que van disolviéndose. ¡Algunos plasmodios, por ejemplo los de los géneros Fuligo y Brefeldia son capaces de alcanzar los sorprendentes tamaños de 20 cm de diámetro!


En cuanto a colorantes, resulta interesante que los mixomicetos presentan gran variedad de coloraciones vívidas en sus plasmodios y particularmente en sus cuerpos fructíferos, cuya estructura química no está muy estudiada, y que difiere sustancialmente de los colorantes de hongos verdaderos. También han sido capaces, en laboratorio, de secuestrar cloroplastos sin digerirlos, volviéndose funcionalmente fotosintéticos, aunque no son capaces de replicarlos o de transmitirlos a su prole.



Como curiosidades, los mixomicetos han aparecido como protagonistas en la comunidad científica y en la cultura popular. En 2009, investigadores japoneses liderados por Atsushi Tero, del Instituto de Investigación de Ciencia Electrónica, emplearon al mucilaginoso Physarum polycepharum para un experimento, en el que depositando fuentes de alimento en una placa en miniatura que simulaba ciudades japonesas circundantes a Tokio, y luz en puntos donde buscaban simular accidentes geográficos, dada la aversión del mixomiceto por la luz, ¡la red resultante de túbulos de Physarum era sorprendentemente similar a la red ferroviaria real que conecta a las ciudades japonesas!

Por otro lado, y esto inadvertidamente en su día, tengo constancia de los mixomicetos desde que ví, hace ya muchos años siendo muy niño, la serie de evolución especulativa Futuro Salvaje. En el último episodio, aparecía un ficticio mixomiceto gelatinoso de apariencia desagradable y carnívoro, el Mycoprotos que fue causante de varias noches de pesadillas para mi, al observar como devoraba, lenta pero seguramente, a un pobre pajarillo del futuro.


Los "hongos muscilaginosos": Sin lugar a dudas son de los organismos más extraños con los que compartimos este mundo, y se han ganado un bizarro lugar en mi corazón.


Bibliografía:

P. Sitte, E. W. Weiler, J. W. Kadereit, A. Bresinsky, C. Korner - Tratado de Botánica Strasburger (2002).

Atsushi Tero et al. - Rules for Biologically Inspired Adaptive Network Design. Science 327, 439-442 (2010). 

Otras fuentes

The Future is Wild (Futuro Salvaje), Capítulo 13 "The Tentacled Forest" (1x13)



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